La creación del Colegio de Criminólogos, Criminalistas, Investigadores Criminales y Policiólogos de Guatemala (COCRIP) no puede entenderse únicamente como el surgimiento de una nueva institución gremial dentro del país. Su origen va mucho más allá de cualquier coyuntura política o circunstancia temporal. Nace de una necesidad histórica, académica, científica y profesional que durante años permaneció sin respuesta dentro de las ciencias vinculadas a la investigación criminal, la criminalística, la criminología y la policiología.
Durante los últimos años, miles de criminólogos, criminalistas, investigadores criminales y policiólogos formados en las universidades guatemaltecas han enfrentado una realidad preocupante: la limitada oportunidad de ejercer plenamente las funciones para las cuales fueron académica y científicamente preparados. Paradójicamente, mientras las universidades continúan formando profesionales especializados en criminología, criminalística, investigación criminal y policiología, numerosos espacios laborales
relacionados con estas áreas han sido ocupados por personas cuya formación académica no corresponde a estas ciencias o que, en algunos casos, carecen de estudios universitarios especializados en la materia. Esta situación limita las oportunidades de desarrollo profesional de quienes han dedicado años de formación académica al estudio de estas disciplinas y debilita el principio de especialización que debe caracterizar a las instituciones modernas.
Esta situación no constituye únicamente una preocupación gremial. Representa un debate sobre la idoneidad profesional dentro del sistema de justicia guatemalteco. Cuando una función especializada es desempeñada por personas que no poseen la formación académica diseñada para dicha actividad, se debilita el principio de especialización que debe regir las instituciones modernas y se limita el desarrollo de las ciencias que han sido creadas precisamente para atender esas necesidades.
Es en este contexto donde surge una de las razones fundamentales para la creación del Colegio de Criminólogos, Criminalistas, Investigadores Criminales y Policiólogos de Guatemala. No como un instrumento de exclusión profesional, sino como una institución destinada a promover el reconocimiento de la especialización, la defensa de la idoneidad y la dignificación de profesiones que durante años han buscado ocupar el espacio que legítimamente les corresponde dentro del sistema de justicia y seguridad del país. COCRIP surge precisamente para responder a estas necesidades y para construir una institución capaz de impulsar el desarrollo científico de nuestras profesiones mediante la creación de unidades académicas especializadas, la promoción de programas de formación continua, diplomados, especializaciones, certificaciones y actividades de actualización profesional que permitan mantener vigentes los conocimientos y competencias de quienes ejercen estas ciencias.
La visión del colegio trasciende la simple administración gremial. Su propósito es convertirse en un centro de pensamiento académico y científico que contribuya al fortalecimiento de la criminalística, la criminología, la investigación criminal y la policiología en Guatemala. La formación permanente constituye uno de sus pilares fundamentales, pues la evolución constante de las ciencias forenses, de las metodologías de investigación y de los fenómenos criminales exige profesionales cada vez mejor preparados.
Pero la formación académica es solamente uno de sus pilares.
Un verdadero colegio profesional también debe constituirse en garante de la ética profesional. Se resalta que, la existencia de un Tribunal de Honor adquiere una importancia fundamental. Nuestras ciencias intervienen directamente en la búsqueda de la verdad, en la investigación de los hechos delictivos, en la prevención del crimen y en la administración de justicia. Sus actuaciones pueden influir en decisiones que afectan derechos fundamentales de las personas. Por esa razón, el ejercicio profesional debe estar orientado por principios éticos sólidos, por el respeto a la legalidad y por el compromiso permanente con la objetividad científica.
El colegio nace con la visión de construir alianzas estratégicas y mecanismos de cooperación con las instituciones que integran el sistema de justicia guatemalteco. El fortalecimiento de relaciones académicas, técnicas y científicas con el Ministerio Público, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala, el Ministerio de Gobernación, el Organismo Judicial, las universidades y otras entidades vinculadas al sector justicia permitirá generar espacios de cooperación que beneficien tanto a los profesionales como a la sociedad guatemalteca.
Sin embargo, existe una razón aún más profunda que justifica la creación de este colegio profesional: la defensa de la idoneidad.
La defensa de la idoneidad profesional encuentra además sustento en el marco jurídico guatemalteco. La Ley de Colegiación Profesional, establece como principio fundamental que el ejercicio de las profesiones universitarias debe realizarse conforme a los requisitos legales establecidos, entre ellos la colegiación profesional activa. Este principio no constituye una formalidad administrativa, sino una garantía para la sociedad, pues busca asegurar que quienes ejercen funciones propias de una profesión posean la formación académica, la acreditación profesional y el compromiso ético que exige el ordenamiento jurídico guatemalteco.
Es imperativo resaltar que, el fortalecimiento de un colegio profesional especializado no solamente beneficia a sus agremiados, sino que contribuye al cumplimiento de los principios de legalidad, profesionalización e idoneidad que deben regir el ejercicio profesional dentro del Estado y particularmente dentro del sistema de justicia. La Constitución Política de la República y el sistema jurídico guatemaltecoo profesionales debidamente capacitados para ello. En materia criminalística, criminológica, investigativa y ciencias policiales, la idoneidad no constituye un privilegio gremial; constituye una garantía para la correcta administración de justicia.
No puede existir una investigación criminal eficiente cuando quienes desempeñan determinadas funciones carecen de la formación académica especializada que dichas responsabilidades exigen. No puede hablarse de excelencia técnica cuando puestos diseñados para profesionales de estas ciencias son ocupados por personas cuya preparación académica no corresponde a dichas áreas del conocimiento o cuando funciones especializadas son desempeñadas sin la formación universitaria que las respalda. Tampoco puede hablarse de fortalecimiento institucional cuando la especialización es sustituida por la improvisación o cuando la experiencia práctica pretende reemplazar el conocimiento científico adquirido mediante años de formación académica.
La defensa de la idoneidad profesional no busca excluir a otras profesiones. Busca garantizar que cada función sea ejercida por quien posee la preparación académica, científica y técnica necesaria para desempeñarla con responsabilidad, competencia y apego a los principios éticos. Este principio constituye uno de los fundamentos esenciales de toda profesión regulada y representa una garantía para la sociedad y para el propio sistema de justicia.
La criminalística, la criminología, la investigación criminal y la policiología no son ciencias accesorias dentro del sistema penal. Son parte esencial de su funcionamiento. Constituyen el fundamento técnico y científico que permite comprender el fenómeno criminal, reconstruir los hechos, identificar evidencias, analizar conductas delictivas, formular estrategias de prevención y contribuir al esclarecimiento de la verdad dentro del proceso penal. Hacer énfasis es vital en reconocer que, COCRIP no nace únicamente para administrar recursos o gestionar trámites administrativos. Nace para dignificar profesiones que durante años han buscado el reconocimiento que les corresponde dentro del sistema de justicia guatemalteco. Nace para promover la excelencia académica, la ética profesional, la investigación científica y la defensa de la especialización. Nace para convertirse en una voz colectiva capaz de representar a miles de profesionales que durante mucho tiempo esperaron contar con un espacio propio.
La historia de COCRIP no es la historia de una persona ni de un grupo reducido. Es la historia de una necesidad compartida. Es la voz de generaciones de criminólogos, criminalistas, investigadores criminales y policiólogos que comprendieron que el futuro de sus profesiones depende de su capacidad para organizarse, fortalecerse y defender la importancia de su trabajo dentro del sistema de justicia. Porque en la investigación criminal, en el análisis de la conducta delictiva, en la prevención del delito y en la formulación de políticas criminales se encuentra una de las bases fundamentales sobre las cuales descansa la justicia moderna. Y es precisamente allí donde nuestras ciencias encuentran su razón de ser y donde COCRIP encuentra su propósito histórico.
La creación de COCRIP representa, en consecuencia, mucho más que el nacimiento de un nuevo colegio profesional. Representa el reconocimiento de una comunidad científica que durante años buscó ser escuchada. Representa la defensa de la idoneidad, de la ética y de la especialización. Pero, sobre todo, representa el compromiso de miles de profesionales con una convicción fundamental: que la justicia guatemalteca merece ser fortalecida por quienes han dedicado su vida académica y profesional al estudio de la criminalidad, la investigación criminal y las ciencias que sirven a la verdad.
Lic. en Criminología y Criminalística
Analista Criminal.
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